Texto para el catálogo: “Acciones” sobre la obra geométrica de Esther Ferrer – Ed. Ministerio de Fomento – Centro de Publicaciones – Madrid (España).
En un texto escrito con motivo de una de sus exposiciones (1) Esther Ferrer
hablaba de la transición que supuso en su trabajo, la decisión
de eliminar en la medida de lo posible lo arbitrario:
Tras algunos años, en la década de los 70, realizando
proyectos con estructuras geométricas definidas únicamente
en función de mis propios criterios, sentí la necesidad
de pensar otras en las cuales mis preferencias estéticas jugaran
un papel secundario. Estructuras "libres" que pudieran evolucionar
por si mismas, según su propia lógica interna. Durante algún
tiempo no conseguí un resultado que me satisfeciera hasta que una
noche soñe con los números primos. Así empecé la serie EL POEMA DE LOS NUMEROS PRIMOS.
Desde el principio se sintió fascinada por el caracter infinito
de esta serie y frustada por los límites del papel, el lienzo u
otras superficies, Para apreciar una obra compuesta por ejemplo de mil
números, de los cuales más de un centenar son primos, el
observador no tiene más remedio que acercarse, pues su estructura
es más apropiada para ser leída que para ser contemplada.
Experiencia que en una galería puede resultar más bien inhabitual,
extraña. Felizmente algunas veces - como en la instalación
de la Fondation Danae (Pouilly-Francia) o en la de Apollohuis (Eindoven
- Holande), Esther Ferrer ha podido realiza estas secuencias en espacios
arquitectónicos. Aunque los suelos, los muros o las plazas no son
tampoco espacios infinitos, la estructura se expande, fluye y parece franquear,
superar los límites además de que el espectador puede pasarse
sobre ella, o rodearla lo que facilita diferentes percepciones de la obra.
Buscar nuevos sistemas para conectar los números primos mostrar
el espacio que los separa y su movimiento, fue casi una obsesión
durante algunos años, una obsesión que dio como resultado
una serie de obras de tallas, formatos y materiales muy diferentes. Algunas
veces escribe los números de izquierda a derecha como una escritura
normal, pero otras empieza en el centro y los anota en espiral, comenzando
por 1, 2, 3 ... o da un salto hasta 1000 ó 4000 o incluso 15.000.000.
A veces las estructuras dan la impresión en un primer momento de
ser fruto del azar, debido a la curiosa dinámica interna de la
serie, pero otras no, como es el caso en algunas de sus obras más
interesante que aparecen atravesadas por una línea ininterrumpida
de más de 4O números primos: en este caso, la espiral en
lugar de comenzar por el número 1 comienza por 41, 43, 47 .. según
una observación del matemático Stanizlav Ulam. La gran variedad
de estructuras que la serie permite, es uno de los aspectos que más
le interesó desde el principio:
Lo primero que me sorprendió cuando cuando comencé a
trabajar con la serie de los números primos fue que - cualquiera
que sea el sistema utilizado - el resultado es siempre equilibrado y hermoso;
lo segundo que cuanto más grande es la obra, es decir cuanto más
números la forman, más interesante y variada es la estructura,
nunca simétrica, siempre en movimiento, por ello desde el principio
pensé realizar obras monumentales como suelos, murales, tapicerias,
etc.
Al penetrar en el universo de los números primos se tiene la sensación
de que son la traducción, el reflejo de un "caos universal"magnífico,
continuamente en evolución que no se repite jamás, siempre
diferente y siempre el mismo. Un caos en cuyo interior parece existir
un orden, un orden extraño, curioso.
Trabajar con esta serie es fascinante y "tranquilizador" al
mismo tiempo, es una tarea minuciosa - nunca estoy segura de no haber
cometido algún error - obsesionante, tan obsesionante que llega
un momento en que hay que abandonarla, al menos durante cierto tiempo,
pues al intentar penetrar ese hipotético y curioso orden que imagino
puede existir en el caos, se corre el riesgo de partir muy lejos, incluso
demasiado lejos... allí donde quizás no hay retorno posible.
MARCAR EL ESPACIO
¿Por qué nos gusta marcar lugares específicos? Algunas
veces se trata de conmemorar o sacralizar un lugar, como cuando se erige
un monumento o una tumba. Otras se quiere señalar solo la propiedad,
como cuando se coloca una barrera o se determina una frontera nacional.
Pero otras se puede marcar un espacio unicamente por placer, son espacios
vacíos, espacios que por diferentes razones nos interesan. Una
parte del trabajo de Esther Ferrer va en esta dirección, por ejemplo
los llamados Triángulos de Napoleón, (2) que demuestran
un teorema lanzado en la época del emperador, aunque sin duda no
por él. Un nuevo lugar encontrado y marcado, un espacio que no
tiene significado sentimental, ni legal, ni geográfico ni cualquier
otro, justo un lugar que define un curioso hecho geométrico.
Pero de marcar a enmarcar la distancia es mínima y con frecuencia
los trabajos artísticos están definidos por un marco. Un
hecho que ha interesado particularmente a Esther Ferrer durante años.
En el mundo post-Duchamp, somos nosotros mismos los que decidimos lo que
es artístico o no y los que colocamos los marcos. Al enmarcar el
vacío como ha hecho algunas veces, Esther Ferrer lleva esta idea
a su conclusión lógica. Sin embargo esta conclusión,
no es nihilista. Cuando un marco enmarca un marco, que enmarca otro marco,
que enmarca otro marco, etc. (como en la serie "Tableaux d'ameublemente"
- Hommage á Satie), la lógica encaja a diferentes niveles
y los marcos ellos mismos se convierten en objeto artístico.
Algunas veces, la artista coloca algo en el interior de uno de sus marcos,
pero será siempre un objet trouvé, un objeto no-artistico,
que se convierte en artístico porque así decidimos verlo,
y de esta forma volvemos a Marcel Duchamp.
Cuando el marco se realiza a gran escala (5m x 5m x 30 cm) marcando así
dos espacios, - como en la Bienal de Venecia 1999) - lo que permite a
los espectadores colocarse en ambos lados del mismo, realizar así
su propia transición desde el arte a la realidad y viceversa, contemplar
a los otros haciendo lo mismo e incluso verse simultaneamente reflejados
en el enorme espejo, entonces la sala entera y cada uno de los presentes
de alguna manera se convierten en obra de arte.
ANIMAR EL ESPACIO
La performances es el eje central del trabajo de Esther Ferrer desde mediados
de los años 60 cuando se incorporó al grupo ZAJ, creado
por Juan Hidalgo, Walter Marchetti y Ramón Barce en Madrid. Aunque
con frecuencia ha realizado sus performances en teatros, galerías
o museos, prefiere otros espacios pues como afirma, felizmente la performance
es un arte sin domicilio fijo, y, como ocurre con aquellos que no lo tienen,
su domilio es la calle. Por ello cada vez que puede sale fuera del marco
del arte invistiendo lugares no-artísticos, como las playas de
San Sebastián, la calle Marcel Duchamp de París, la bahía
de Amalfi, las plazas de Venecia, de Regio Emilia o la de la Cibeles de
Madrid. En la última década, cada vez con más frecuencia
se oye a la artista decir el arte está en la calle.
Naturalmente esta es un reflejo de John Cage, a quien Esther Ferrer conoció
y cuya influencia ha sido importante en su trayectoria, así como
en la de toda la generación Fluxus. Fue Cage más que ningún
otro, quien permitió al ruido penetrar el sagrado espacio de la
música, quien redefinió el silencio, quien demostró
que es mejor no separar el arte de la vida, puesto que en cualquier caso
ambos están destinados a coesistir, pero han sido artistas como
Esther Ferrer quienes han traducido este mensage en términos visuales.
En el pasado una de las características importantes de los objetos
de arte era el ser inanimados, destinados a ser instalados en los museos
que son esencialmente tanques de morfaldehído, donde se preservan
perfectamente los artefactos muertos. Fuera, la vida respira, se mueve,
y se muere, pero se niega a ser conservada, y como seres vivientes, nosotros
naturalmente nos identificamos más con la vida que con la muerte.
Como en la performances, tambien en otros aspectos de su trabajo Esther
Ferrer ha elegido conscientemente lo provisional a lo permanente. Nunca
ha trabajado la piedra o el bronce, sino materiales frágiles como
papel o hilos, por ejemplo y de hecho, muchas de las maquetas y estructuras
que realizó en los años 60/70 han desaparecido y otras fueron
rehechas con motivo de su exposición La série des Séries
(Galerie J. et J. Donguy - París). Esto no significa que la artista
no les estimara, sino simplemente ha dado siempre poca importancia a su
existencia eterna y considera más interesante trabajar una nueva
idea.
Consideremos por ejemplo Siluetas, instalada en el Koldo Mitxelena en
San Sebastián (3). Contemplando esta obra en un museo se tiene
la impresión de que las maronas, instaladas con una precisión
casi matemática en tres círculos concéntricos suspendidos
del techo, son solo maromas. No han sufrido ninguna manipulación,
se puede pensar que tan pronto como termine la exposición, volverán
a cumplir su función primera, volverán a su original contexto,
sujetar barcos en el puerto por ejemplo. Si la obra se monta en otra parte
- como ocurrió más tarde en el Centro Andaluz de Arte contemporáneo
de Sevilla se utilizará la misma marona o cualquier otra si la
primera no está disponible - de esta forma la instalación
siendo siempre la misma será también siempre diferente -
pero también en este caso serán justo maromas recontextualizadas
y convertidas en objeto artístico solo durante unos cuantos meses.
Pero como digimos antes, el arte está sobre todo en la calle y
el mejor ejemplo de como Esther Ferrer concibe la creación artística
puede apreciarse en la fotografía de 14 personas sentadas en las
correspondientes sillas en las calles de Regio Emilia (Italia). Una calle
completamente normal, excepto que estas 14 personas tienen cada una un
bambú en equilibrio sobre la cabeza. Catorce bambúes que
animan la situación y transforman la escena en una obra de arte
y los bambúes en objetos artísticos.
Como la maroma, las cañas de bambú tendran una vida breve
como obra de arte y muy pronto, volveran a su propio realidad. ¿Pero
cúal es su propia realidad?. Bueno, quizás un día
Esther Ferrer puede ofrecerle uno de esos bambúes si Vd.lo necesita
como soporte para una de las plantas de su casa y mirando su begonia perfectamente
mantenida gracias al bambú, quizás Vd. piense que ese bambú
no es como otros bambúes. Quien sabe, quizás tiene todavía
un alo de arte y puede animar así la atmósfera a su alrededor.
Notas y referencias
(1) - Galerie
Satellite - Le poème des nombres premiers II - París (Francia)
(2)
- Si a partir de cada uno de los lados de un triángulo cualquiera
se construyen, hacia el exterior o hacia el interior, triángulos
equiláteros, los centros de gravedad de los tres triángulos
exteriores o interiores resultantes formarán un triángulo
equilero.
(3)
- Koldo Mitxelena Kulturunea "De la Acción al objeto y viceversa"
- San Sebastián 1997
Centro
Andaluz de Arte Contemporáneo, Sevilla, 1998
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